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BASF Vegetable Seeds

Una estrategia estable, robusta y reproducible basada en datos para maximizar los rendimientos

El año pasado, un ensayo con tomates en una instalación de BASF Vegetable Seeds en los Países Bajos demostró que los principios del Cultivo mediante el Empoderamiento de las Plantas (GPE por sus siglas en inglés) tienen el potencial de aumentar los rendimientos hasta en un 25% en el período invernal. Con el apoyo del equipo multidisciplinario del proyecto GPE, la estrategia de producción de cultivos se ha ajustado ahora y ya está en marcha el segundo ensayo para los tomates y otros adicionales para la lechuga y los pepinos.

Asociación de colaboración

Los principios de Het Nieuwe Telen (‘Cultivo de Próxima Generación’) han sido testeados y probados alrededor del mundo desde que fueron desarrollados por primera vez en Holanda por P.A.M Geelen, J.O. Voogt y P.A.M. van Weel en 2005. En 2016, los fundadores cambiaron el nombre del método de cultivo por el de “Cultivo mediante Empoderamiento de las Plantas” y escribieron un libro que explica este enfoque integrado, que se basa en la física y la fisiología de las plantas y se centra en mantener en equilibrio todos los balances de las plantas. Durante el proceso de cultivo se recogen y analizan continuamente datos para monitorear cómo las condiciones de los invernaderos están afectando el rendimiento de los cultivos y así poder tomar decisiones.

La ambición de BASF Vegetable Seeds es hacer que la alimentación sana sea agradable ofreciendo soluciones vegetales que estén en línea con las necesidades de los consumidores. Mediante el intercambio de conocimientos y la colaboración con socios a lo largo de toda la cadena de valor de las verduras, pretende ofrecer innovación, asesoramiento experto, variedades fiables, conceptos beneficiosos y orientados al consumidor y soluciones sostenibles. “Por eso las asociaciones de colaboración son una parte importante de nuestra estrategia”, afirma Martin Voorberg, Gerente de Inversiones de Capital de I+D y Gerente de Proyectos de BASF Vegetable Seeds. “Junto con Hoogendoorn Growth Management, uno de los Socios de Implementación de GPE, anteriormente realizamos una prueba con lechuga hidropónica en nuestro establecimiento en ‘s-Gravenzande, Holanda, basada en el cultivo autónomo y guiado por datos. Los resultados fueron tan impresionantes que decidimos probarlo también para los tomates, así que en octubre de 2019 montamos una prueba de GPE en unos 500m2 con un equipo más amplio”.

Equipo multidisciplinario del proyecto

Además de Hoogendoorn Growth Management, el equipo multidisciplinario comprendía otros cinco socios de implementación de GPE: Koppert Biological Systems para la polinización y el manejo de plagas, Hortilux para la iluminación, la plataforma de datos LetsGrow, Ludvig Svensson para la estrategia de pantallas y el especialista en lana de roca Cultilene. “Queríamos desarrollar un enfoque proactivo en lugar de reactivo para la estrategia de cultivo y explorar las posibilidades de maximizar la producción teniendo en cuenta todos los aspectos del clima y la salud de las plantas. Eso significaba ‘apagar’ nuestras emociones y dejarnos llevar por los datos, aunque fuera en contra de nuestros instintos naturales. Por nuestra parte, el proyecto fue gestionado por un productor con mucha experiencia que también está abierto a la innovación y no tiene miedo de salir de su zona de confort”, añade Martin. “Teníamos mucho interés en intentar trabajar con temperaturas más altas, y otra cosa que queríamos explorar era el aumento de los niveles de luz y los diferentes regímenes de luz”, explica.

No contenerse

“Lo genial del equipo de BASF fue que, aunque el método de cultivo no parecía ‘normal’, confiaron en las estadísticas y simplemente lo hicieron”, dice Mark van der Werf, un consultor que trabajó en el proyecto en nombre de Koppert. “Si quieres sacar el máximo provecho del GPE, tienes que hacer lo que el ordenador te dice, sin contenerte. El aspecto humano es el factor más inestable en la producción de cultivos. El GPE se basa en la física y las matemáticas; una vez que se conoce la fórmula correcta para el cultivo, se puede ejecutar durante todo el año. Los resultados iniciales fueron sorprendentes, con un aumento del 20-25% en el rendimiento en el invierno. Pero luego la cosecha se debilitó y perdió vigor mientras entrábamos en la primavera.”

Esta disminución en el rendimiento de la planta fue discutida en una de las reuniones periódicas del GPE. “El consenso general fue que la estrategia general era prometedora, pero teníamos algunas cuestiones prácticas”, recuerda Mark. “El área de prueba estaba expuesta a bastantes influencias externas debido a los pasillos y gabletes, lo que dificultaba el mantenimiento de un clima uniforme. También sospechamos que el aumento de los niveles de luz – basado en lámparas de sodio de alta presión (HPS) al 100% – había generado demasiado calor para que las plantas lo soportaran.”

Solución para la iluminación

Hans de Vries, un consultor de Hortilux, rápidamente se puso a buscar una solución. “Las lámparas HPS suelen generar mucho calor y, sobre todo cuando las pantallas se cerraban para ahorrar energía y CO2, la temperatura en el invernadero a veces subía demasiado. También identificamos algunos otros problemas, como que el techo del invernadero estaba un poco más bajo de lo ideal, lo que significa que las plantas estaban demasiado cerca de las lámparas. Esto afectaba a la uniformidad de la luz y, por tanto, al crecimiento de los cultivos”, explica Hans. “Las LED son la mejor opción para resolver el problema del calor, por lo que hemos instalado un sistema híbrido de 65% de LED y 35% de HPS para la segunda temporada. Ahora tenemos 262 µmol de PAR en lugar de 180 µmol de PAR en el sistema antiguo – pero gracias al ahorro de energía de las LED esto no se traduce en mayores costos de energía. Al reducir el calor, le damos al cultivador más flexibilidad en la estrategia de iluminación. Por ejemplo, puede dejar las luces encendidas durante más tiempo, incluso cuando hace calor afuera, y no necesita abrir las ventanas para ventilar tan pronto, lo que significa que puede mantener el CO2 en el interior – y eso es mejor para la fotosíntesis y para la capacidad de la planta de regular su temperatura. Además, los accesorios LED nos han permitido crear un poco más de espacio entre la parte superior de las plantas y el techo para que la luz pueda ser distribuida más uniformemente. Todos estos factores mejoran la salud y el rendimiento de las plantas”. El cultivo basado en datos no es un concepto nuevo para Hortilux. “Hemos desarrollado una herramienta que ayuda a monitorear la eficiencia de la fotosíntesis basada en los datos climáticos y de luz de los sensores existentes. Esa es otra pieza útil en el rompecabezas de los datos en este proyecto para ayudar al cliente a conseguir una cosecha aún más fuerte y un mayor rendimiento”, comenta.

Un apoyo de colaboración único

En BASF Vegetable Seeds, Martin es muy positivo sobre el enfoque combinado de todos los socios de implementación de GPE. “Todo el sector se está profesionalizando muy rápidamente y cada vez es más importante formar parte de un ecosistema. En última instancia, todos compartimos el objetivo común de ayudar a nuestros clientes – las empresas de producción de cultivos – a hacer frente a sus desafíos. Los cultivadores calificados con los tradicionales “dedos verdes” o “mano verde”, son cada vez más difíciles de encontrar, pero la generación más joven está interesada en los datos, por lo que consideramos que el GPE es una de las soluciones – principalmente para nuestros clientes, pero también para nosotros – para reclutar y retener a buenos administradores de cultivos. En términos de escalabilidad, el cultivo autónomo e impulsado por datos tiene el potencial de hacer posible que los cultivadores gestionen mayores áreas de producción en el futuro. Así pues, el GPE cumple con varios requisitos para nosotros y, en mi opinión, es definitivamente un caso en que uno más uno es igual a tres”, dice.

Enormemente entusiasta

“En términos de resultados concretos, no alcanzamos completamente los objetivos que nos habíamos fijado el año pasado”, admite Martin. “Pero a pesar de eso, todo el mundo está enormemente entusiasmado con el potencial. Por encima de todo, ha sido una curva de aprendizaje muy empinada. Yo mismo tengo 20 años de experiencia como agricultor, pero el GPE me ha dado una perspectiva totalmente nueva sobre la producción de cultivos. Al enfocar en los datos, puedes cuestionar todas las ‘verdades’ previamente sostenidas sobre las temperaturas, la luz, la fotosíntesis y hacer mucho más de lo que te imaginas”.

BASF acaba de plantar el cultivo de tomate para su segunda temporada de prueba de GPE. “La estrategia para todo el año fue preparada e introducida en la computadora hace unas seis semanas, así que ahora es sólo cuestión de ejecutarla. Fue bueno experimentar el año pasado, pero este año nuestra estrategia no consiste tanto en llevar las cosas más allá de los límites como en maximizar el rendimiento de nuestra variedad principal de racimos, Provine, durante toda la temporada y crear un caso comercial positivo para los cultivadores. La belleza del cultivo basado en datos es que hace las cosas más predecibles y más fáciles de explicar. Si podemos desarrollar una estrategia estable, robusta y reproducible basada en los principios del GPE, podemos recomendarla a nuestros clientes para ayudarles a obtener lo mejor de esta variedad. Y esperamos poder hacer lo mismo con nuestras otras variedades y cultivos en un futuro próximo también”, concluye.

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